El Señor de los Cielos, en telenovela

El Señor de los Cielos, en telenovela

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Tras los sonados éxitos al otro lado del Río Bravo con las narcoseries televisivas La reina del Sur y Escobar: El patrón del mal, Telemundo apuesta ahora por una libre dramatización de Walter Doehner en torno a una de las figuras más poderosas del narcotráfico mexicano en la década de los noventa: Amado Carrillo Fuentes, El Señor de los Cielos, que se estrenó únicamente en las pantallas chicas de EU el lunes 15.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- El Señor de los Cielos, cuyo verdadero nombre era Amado Carillo Fuentes y a quien en los años noventa se le consideró el narcotraficante número uno de México, inspira una telenovela de 65 capítulos, titulada con su mismo apodo, con mucha ficción y efectos especiales para la comunidad latina de Estados Unidos.

Según su director, Walter Doehner (quien también estuvo a cargo del teledrama La Reina del Sur para Telemundo y Antena 3, basada en la novela homónima del español Arturo Pérez-Reverte), la historia en torno al exlíder del Cártel de Juárez “es un proyecto de entretenimiento que quizá provocará polémica y dará de qué hablar porque ahí se discute lo violentos que son aquellos mafiosos”.

Confiesa que “no le permiten hablar mucho” sobre esta historia para la pantalla chica “porque únicamente es un trabajador propuesto por Argos Comunicación”, empresa contratada para filmar este libreto de Telemundo.

Y aclara en entrevista que El Señor de los Cielos no es una biografía del narcotraficante, quien movía la cocaína en aviones propios (de ahí su sobrenombre), “porque se sabe muy poco de este personaje” fallecido en la Ciudad de México el 4 de julio de 1997 tras una cirugía plástica, y “la historia está enganchada sólo con algunos datos de él”.

El también cineasta informó que la telenovela se estrenó en Estados Unidos el lunes 15, a las 22 horas, a través de Telemundo, pero no hay fecha para proyectarse en México:

“Quizá en Colombia sí se vea porque también es coproductor Caracol Televisión, pero dependerá del rating que tenga en EU para verla por acá.”

En una de las escenas, el actor Rafael Amaya, intérprete de El Señor de los Cielos, proclama en voz alta: “¡Los militares y los gringos se van a enterar quién es Aurelio Casillas!”, llamando la atención que el personaje no lleve el nombre real de Amado Carrillo, sino justamente ese otro: Aurelio Casillas.

También actúan Ximena Herrera (quien personifica a Ximena Letrán, el gran amor de Aurelio); Gabriel Porra, dando vida a Marco Mejía (policía que durante toda la serie le sigue los pasos a El Señor de los Cielos); Juan Ríos Cantú, como el general Jiménez Arroyo, un papel basado en el general Jesús Gutiérrez Rebollo, comisionado del Instituto Nacional para el Combate a las Drogas (INCD), y la actriz Lisa Owen en el papel de Doña Alba, madre de Aurelio Casillas.

Completan el elenco: Angélica Celaya (una periodista) y Carmen Villalobos (agente del servicio de inteligencia colombiano), además de Raúl Méndez (hermano de Aurelio Casillas), Matilde Rojas (esposa del hermano de Aurelio) y Arturo Barba (abogado del capo), entre otros.

Vuelta a lo mexicano

No se trata de la primera telenovela sobre El Señor de los Cielos.

Ya se había hablado de este célebre capo en Demasiado corazón (1997), proyectada en TV Azteca y dirigida por Doehner en producción de Epigmenio Ibarra y Carlos Payán, de Argos Comunicación, con Demián Bichir, Claudia Ramírez y Willie Colón (Proceso 1093 y 1125).

“En ese momento sí que era novedoso el tema, pero no hizo tanto ruido. Y se decían cosas muy fuertes. Creo que está bien hablar del pasado para discutirlo en el presente, y ver por qué y cómo pasan las cosas.”

–¿Cómo forma parte de este proyecto?

–Como hice la La Reina del Sur ya me conocían, y obviamente al entrar Argos Comunicación surgió ahí mi nombre. Creo que Epigmenio Ibarra apoyó mucho para que yo estuviera y no sé por qué creen que me gusta hacer cosas de acción. Telemundo y Caracol ponen el dinero y Argos es un maquilador; aunque hay cierto toque y sello de Argos, eso no se puede cambiar, pero no hay manera de meterse en el libreto.

“Todo el personal es escogido por Argos y la producción se armó a través de Argos, pero el reparto y las decisiones son de Telemundo. Como experiencia está suave, con Epigmenio hay una gran libertad para realizar las cosas y demás. También es una buena experiencia de Argos trabajar con Telemundo, aunque va caminando bajo las reglas para que la fuente de trabajo siga ahí. Existe la responsabilidad de seguir dando trabajo a mucha gente.”

–Telemundo le está apostando mucho a El Señor de los Cielos, parece ser su producción más cara. ¿Cuál es su opinión?

–A Telemundo le fue muy bien con La Reina del Sur y Pablo Escobar: El patrón del mal (Proceso 1887), como que la temática se puso de moda. Es raro que algo que nos afecta mucho se ponga de moda, pero al mismo tiempo es algo que está en la cabeza de todo el mundo.

–¿Qué le parece que se haga esta telenovela en torno a este personaje que sustituyó a Pablo Escobar con la cocaína?

–Creo que querían a un personaje mexicano porque el asunto de Telemundo es que se ha hecho conacional del otro lado (en E.U.). Entonces, el sabor mexicano les importa mucho porque después de crear muchas telenovelas en Colombia, el sabor mexicano como que se estaba alejando.

–¿Cómo se siente dirigir El Señor de los Cielos, centrado en un personaje mexicano?

–Uno siempre tiene ese compromiso de hacer lo mejor posible su trabajo. Esta es una gran producción; pero discutir el asunto del narcotráfico es una cosa que uno quisiera efectuar de forma más personal, y esta historia a final de cuentas es una telenovela. En ese sentido uno trata muy de lejos el tema… Se aborda lo que son los narcotraficantes y lo violento que es el asunto, las traiciones y todo eso, pero uno no va a ponerse a discutir a fondo los asuntos en una telenovela. Se habla que al personaje le gustaban los aviones y las mujeres, que era carismático, y bueno, a eso siempre le inventan…

–Se dice que también le gustaba el alcohol y que era muy violento cuando tomaba.

–De eso hay un poco, pero el sabor ahí está. Filmar una cosa de época en telenovela es un poco difícil; pero sí hay un cierto reflejo de los noventa, siempre con sus trampitas con otros detalles, porque hay que formar 60 y tantos episodios de algo que se sabe poco. Entonces, se inventa mucho.

Doehner menciona que ya está grabada la mitad de la producción.

–¿Se habla de la corrupción con el gobierno mexicano?

–¡Claro! No hay nombres, todo está inventado. Es una ficción inspirada en El Señor de los Cielos y se tomaron detalles que les gustaron de otros narcos. Salen El Señor de los Cielos y sus socios.

“Se podrá descubrir a los otros”, detalla, “pero no en un nombre real”. Añade que “es impresionante” cuando se lee en la prensa escrita “sobre el narco que todos juntos iniciaron: Los Arellano, Ismael El Mayo Zambada, Joaquín Guzmán Loera El Chapo Guzmán, etcétera”, y “uno se da cuenta de que ninguno le es fiel al otro, todo es un negocio súper cruel y tremendo”. Así, “creo que el teledrama va a estar entretenido y la gente sacará sus propias conclusiones”.

Sin embargo, Proceso destaca la preocupación de que estos proyectos televisivos exalten la figura del narcotraficante, a lo cual asiente que “existe una discusión al respecto”, pero acota:

“Ahí es donde no me meto… Una vez que El Señor de los Cielos pase, hablaré de lo que quiera. Telemundo lo está lanzando con muchas ganas para que le vaya bien, cuando menos, de promoción. También es una opción para que no sólo se hagan telenovelas clásicas. Uno quiere que se abran los temas y se discutan, porque también la gente en su casa opina, y hablar sobre el tema (del narco) termina sirviendo.”

No obstante, argumenta que siempre le ha preocupado “no forjar la apología de la violencia y cuando se ve al personaje central en la telenovela, el público advertirá que no es el bueno”.

–¿Cómo beneficia o perjudica este teledrama a México?

–No sé. Es un producto para Telemundo. Nosotros lo haríamos muy diferente. Si fuera un producto más mío, o más de Epigmenio, diría que la temática se tendría que tratar más a fondo, o dando contrapesos. Este es un melodrama de un policía bueno. Y de un señor malo, que es El Señor de los Cielos. Quizá nos sentiríamos más responsables haciéndolo para México, este es un producto de entretenimiento.

–¿Cómo es que aceptó trabajar aquí?

–Acabo de tener una hija, tengo que trabajar… En el cine se trabaja mucho y no logramos ver dinero de regreso. Entonces, hay que chambear.

A su vez, el actor Juan Ríos Cantú, quien recrea el perfil basado en el general Gutiérrez Rebollo, define:

“Finalmente es un melodrama, un narco-drama, cimentado en algunos de los eventos de la vida de Carrillo Fuentes, pero llevado más a la ficción. El eje central de la historia tiene que ver en cómo este hombre fue adquiriendo poder y eso involucra forzosamente a un miembro del Ejército Mexicano. Aquí se llama Jiménez Arroyo, quien va alcanzando nuevas escalas dentro del poder, gracias al apoyo justamente que se van dando ambos, el capo y él. Es un relato donde se ve cómo se mueven esos intereses y se puede ver también el mundo de la política.”

A decir del actor, lo interesante de llevar El Señor de los Cielos a la ficción es que se puede abordar desde la parte humana “porque son grandes villanos que tienen miedos, frustraciones, deseos, y pueden ser vulnerables. Eso me parece un acierto de esta producción”.

–¿Estados Unidos es incluido en la trama?­

–La meta de los personajes es EU. Poner la mercancía ahí multiplica el valor de la droga. No juegan personajes estadounidenses necesariamente, pero hay un punto de vista sobre su gobierno, como el que los capos sean juzgados por esa nación, por las fallas del sistema mexicano de justicia. En México los procesos legales están llenos de huecos y, por ello, mucho de los narcos pueden salir libres o escapar de las prisiones.

La telenovela se realiza totalmente en México.

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